miércoles, 1 de noviembre de 2006

La puerta que da a la noche (II)

Un ensayo sobre la cultura postmoderna a partir de la obra de George Steiner, “En el castillo de Barba Azul”. Para ver el primer post de la serie, click aquí.

CULTURA NO ES BONDAD

Ésta es la primera afirmación que se desprende del análisis de Steiner y que permanece, como un inquietante runrún de fondo, a lo largo de toda la obra: la cultura os hará crueles. O, si más no, como mínimo no garantiza que el hombre no actúe despótica, egoísta y atrozmente.

La historia occidental del siglo XX supone una bofetada a los ideales y valores humanistas desarrollados desde el inicio de la civilización y, especialmente, en las épocas del Renacimiento y la Ilustración. La cultura debía ser el garante que convirtiera al buen salvaje en un hombre que mereciera ser llamado como tal; la educación, no sólo académica sino también formal y social, inculcaría al individuo el criterio para discernir el bien del mal, convencimientos éticos, sentimientos de amor, respeto y comprensión hacia el prójimo. Una sociedad totalmente educada sería, pues, una sociedad libre en la que los hombres se respetarían mutuamente y trabajarían por el desarrollo.

La ideología de la educación liberal, de un humanismo clásicamente basado en el esquema de cultura del siglo XIX, corresponde a las expectaciones de la Ilustración. [...] Pero su principio central era claro: había un proceso natural que iba desde el cultivo del intelecto y los sentimientos en el individuo a una conducta racional beneficiosa.

La premisa ilustrada era que el conocimiento haría al hombre “moralmente bueno”. Estaban convencidos de que la locura y la crueldad que había demostrado la humanidad en otras épocas eran una expresión directa de la ignorancia. Pero Steiner afirma contundentemente que hoy sabemos que esto no es así, que “la excelencia formal” y democratización de la educación, que se ha convertido en un bien gratuito en la mayor parte de Europa y que ha permitido unas tasas de alfabetización jamás vistas, no están vinculadas necesariamente a una mayor estabilidad social o racionalidad política.

También sabemos [...] que las cualidades evidentes de la respuesta letrada, del sentimiento estético pueden coexistir con la conducta bárbara, políticamente sádica, en un mismo individuo.

Sin embargo, hay en todo un posible error de concepto. Obviamente la cultura da conocimiento, pero el ser humano es algo más que una acumulación de los datos que recibe. Aunque la cultura ayude a forjar criterio, se está olvidando que lo que generalmente lleva a las masacres no son cuestiones de lógica formal, sino más bien de instintos. Y los instintos no se modelan tanto por el conocimiento como por las circunstancias y la voluntad. Es una simplificación ingenua creer que la alfabetización cubriría todas las necesidades del hombre; y mientras haya necesidades y ambición, habrá luchas de poder. Con o sin cultura.

JUDITH ARGILA

1 comentarios:

ETowers dijo...

Bastante interesante esta entrada. Pero aún así el ser humano aunque actue por instinto, también tiene comportamiento innatos, y lamentablemente algunos fenómenos socio-cultural, inclusive bio-sociales, como la apropiación del espacio, el vouyerismo, etc., etc., tienen que ver con pautas que se aprenden, por así decirlo modismo que uno va asimilando desde una temprana edad, hasta la adultez. Ahora coincido en que la alfabetización no lo es todo, pero por lo menos soslayando este problema que en algunos países trae un atrazo como sociedad, como México, no es tanto que se adquiera una cultura, sino que las personas puedan salir avante, pero bueno políticas hay y vienen, así como se mueven interéses.
Saludos!